Tras una curva del camino, un rincón colmado de encanto y buen gusto escondido entre una multitud de plantas ornamentales que se confunden con el bosque marpampeano. En 1989, Marcelo Geirola y Dardo Silva inauguraron Viejos Tiempos, la primera casa de tè de Mar de las Pampas. "En aquel momento Mar de las Pampas era distinto, residian sólo seis familias, los comerciantes de hoy eran turistas, clientes míos", cuenta Dardo mientras contempla con satisfacción su Viejos Tiempos. Èl mismo lo diseñò. Ventanas que miran al bosque, constante música suave, muebles de estilo barroco y finas porcelanas y platería del siglo XIX conforman cálidos ambientes que transportan al pasado.
"Yo no lo veo como lo ve la gente, a Viejos Tiempos lo hice poco a poco. Hay gente que se emociona, que me dice que nunca vio un lugar así. Yo no lo noto. Para mí es paz, tranquilidad, naturaleza, que sé yo... Me hubiera gustado que Viejos Tiempos tuviera más ventanales, lo más lindo es ver el bosque; pero cuando vinimos acá decían que había animales salvajes, el bsoque era muy oscuro y demasiado silencioso", comenta Dardo. En Viejos Tiempos se puede disfrutar de gran variedad de tes -chinos, ingleses, frutales, etc.-, tortas, masas, chocolates... La carta también ofrece pastas caseras y, con previa reserva, se pueden degustar exquisitos y exclusivos platos, como Conejo con salsa de salvia, tomillo, romero y siboulet o Pato con salsa de frambuesas. Todo preparado por su dueño, Dardo, que además de ser un excelente anfitrión es un excepcional gourmet.